Siempre me han encantado los idiomas, me parecen algo fascinante pues no sólo es una útil herramienta de comunicación entre personas de distintas procedencias, sino que conocer una lengua implica también conocer la forma de pensar de esa cultura a la que te acercas, pues en cierto modo "somos como pensamos", y pensamos por medio del lenguaje. No es casualidad que los ingleses, con un lenguaje tan práctico, nos trajeran el empirismo. Ni que los alemanes hayan tenido una filosofía tan profunda, cuando en cada palabra (¡madre mía!) incluyen mucha, pero mucha información (y lo digo porque estudio alemán, y vaya tela...). Por eso me encanta aprender idiomas y no hace mucho pensé "¿qué tal sería enseñar tu propia lengua a gente que, como tú, ama los idiomas?". Enseñar tu lengua, tu cultura... De repente mi amor por los idiomas se juntaba con mi amor por la enseñanza, así que todo parecía tener mucho sentido. Y por eso estoy aquí, dispuesta a "aprender para que otros aprendan".
Mi primera lengua extranjera, como suele ocurrir, fue el inglés en el colegio. Para ser sincera, no recuerdo en absoluto cómo eran mis primeras clases, ni siquiera sé exactamente cuándo empecé, pero sí recuerdo bastante bien las clases de inglés del instituto. A pesar de lo mucho que me gustaba el inglés, las clases eran de lo más aburridas. Nos enseñaban gramática pero siempre la misma, muy básica, año tras año. Vocabulario reducido y poco práctico, que te preguntaban en el examen de memorieta, sin necesidad apenas de siquiera saber qué significaban esas palabras que aprendías, puesto que nunca las utilizabas. Y de hablar, mejor "ni hablamos". Además no siempre los profesores dominaban mucho el inglés... recuerdo que tuve que hacer un trabajo sobre una receta de cocina: elegí la sopa de tomate y acabé plasmando en un mural enorme, en la pared de la clase, "tomato SOAP", en vez de Soup. Nunca se dio cuenta la profesora... ni tampoco cuando otros alumnos escribían cosas como Ski cuando querían poner Sky. En fin, una pena, porque siento que a pesar de gustarme la materia no aprendí casi nada en años. Ya en la escuela de idiomas fue diferente, aprendí más pero siempre eché de menos la parte oral. Sí, hablábamos con algún compañero de clase, pero muy mal, y como éramos tantos el profesor apenas podía escucharnos y corregir... Ahora he dejado el inglés un poco a un lado y llevo unos años con el alemán, idioma que me gusta mucho. Como me ha pillado más adulta y con más conciencia de la importancia de recibir una buena enseñanza he escogido mejor mis lugares de aprendizaje y estoy bastante contenta con cómo me están enseñando. Últimamente me fijo mucho en las técnicas de los profesores, siempre nativos, porque ¿quién sabe? quizás no dentro de mucho pueda estar en su lugar (como profesora de mi propia lengua).
Un saludo :)
Te ánimo a que sigas con esa ilusión, el alemán es un idioma bastante bonito, pero no es tan global como el inglés.
ResponderEliminarUn saludo compi :)
Gracias por tu comentario, Antonio! Saludos :)
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