La verdad es que no me ha dado
tiempo a leerlo entero aún, pero como el curso se acerca a su fin,
quería comentar algunas cosas acerca de lo que he leído por ahora.
Lo primero, decir que la introducción me enganchó, porque reflejaba cosas que yo misma como estudiante he pensado muchas veces, por ejemplo, la frase que dice que si escuchas a tus compañeros hablando mal inglés aprenderás sus errores. Eso me hizo querer continuar la lectura porque despertó mi curiosidad. Luego ha habido también otras cosas que me han sorprendido, por ejemplo, que el número ideal para una clase es de ¡12! estudiantes. La verdad es que yo siempre hubiera dicho que es mejor un número reducido, 4 como mucho, para que el profesor siempre pueda escuchar lo que dice cada alumno. Sin embargo, con esta lectura y durante el curso en general he cambiado bastante mi concepción de cómo es una clase efectiva, y he aprendido que lo importante no es no cometer ningún fallo o que te corrijan todo (de ahí que pensase que es mejor grupos pequeños... o incluso una clase individual), sino que lo fundamental es hacer un uso comunicativo de la lengua y activar estrategias.
También me ha gustado mucho que algunas de las situaciones que refleja las he vivido yo como estudiante: por ejemplo, cuando estás en un grupo en el que alguien empieza a hablar en español, y entonces todos lo hacen. Este verano hice un curso de alemán en alemania, y tuve la suerte de que no había ningún alumno español en mi clase, y mucho menos la profesora. Aprendí muchísimo más en esas clases, porque nunca, NUNCA, me daban una traducción al español, ni podía recurrir a él para explicar nada, por muy apurada que me sintiese. Incluso en los descansos la lengua utilizada era el alemán (tengo que admitir que un par de veces se me escapó el español, porque a veces se te "olvida" que estás en el extranjero... pero obviamente vuelves inmediatamente al alemán porque te miran con cara rara, jaja). Creo que es algo que habría que fomentar en todas las clases de lengua extranjera, que se hable solo esa lengua. Cada vez estoy más convencida de la importancia de ello.
Por otra parte, también me ha sorprendido la definición de fluidez, que se suele asociar erróneamente con velocidad, y me ha gustado especialmente el apartado de motivación, ya que todos solemos decir que queremos ser profesores motivadores, que la motivación es importante, etc... pero ¿cómo hacerlo? del dicho al hecho, hay un trecho. En esta lectura he podido encontrar situaciones reales con consejos prácticos que pueden resultar muy útiles. En conclusión, me parece que es un texto que analiza muchos aspectos de la enseñanza de una lengua extranjera en un aula y que aporta muchas herramientas y recursos al profesor.
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